19 Noviembre 2008 - 9:28 amTenemos que revisarnos…¿hasta cuándo?

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Los problemas en la República Dominicana son cíclicos, cada cierto tiempo nos abruman las mismas situaciones, debilidades, necesidades, parquedades, en fin todo parece que se repite una y otra vez, y muchos podrán hacer suyo esa frase de “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Desde pequeño escucho los mismos reclamos de la sociedad, no hay luz, no hay agua, los recursos que percibimos no son suficientes, los artículos de primera necesidad siguen subiendo, las ventas están malas, la delincuencia sigue haciendo de las suyas, las autoridades no toman cartas en el asunto y muchas otras situaciones que se repiten y se repiten.

Otra vez se acercan las Navidades y de nuevo a lo mismo, los mismos merengues, los mismos programas de radio, la misma decoración, las felicitaciones, las tarjetas navideñas, las invitaciones a fiestas y recepciones, uno que otro regalo y por supuesto alguno que otro tema nuevo como el auge de los secuestros y asesinatos, el narcotráfico y los militares que custodian y trafican con sustancias prohibidas.

En los últimos meses los casos de violencia, asesinatos y secuestros se han multiplicado, para la plaga de nunca acabar y al parecer los esfuerzos que realizan policías y militares son insuficientes para acabar con esos males.

El colmo de la actualidad es que se irrespeta hasta a la autoridad, ahora es frecuente ver y leer en los medios de comunicación con qué frecuencia y facilidad matan a policías y militares, para robarles unos pocos pesos o despojarlos de sus armas de reglamento.

Pero hay que hacer un estudio serio de esta situación y buscar una solución definitiva. Las autoridades deben ser más responsables y no culpar a la sociedad de estos males, muchos de los cuales los venimos arrastrando por años o por décadas.

Hay noticias que nos impactan y estas tienen que ver con la cercanía o lejanía de las mismas. Hace unos días recibí una llamada, como a las once de la noche, y me dijeron mataron a Paula, esto me tomó de sorpresa y llegue a creer que estaba medio dormido y que no había escuchado bien lo que me habían dicho. Pregunto varias veces ¿Qué mataron a quién? Y la respuestas volvía a ser la misma mataron a Paula.

Luego de unos minutos de reflexión y una vez sentado en la cama puse los pies sobre la tierra y reaccioné, se trataba de una amiga de muchos años con quien hacía apenas algunas horas estaba conversando. Era ella la mayor de la policía, Paula Mercedes, sub encargada de Asuntos Internos de la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET).

No podía o mejor dicho no quería creerlo, estaba tan llena de vida y tan entusiasmada con su nuevo desafío. Horas más tarde, en la Funeraria La Altagracia el lamento era generalizado; era una buena mujer, madre abnegada, policía por convicción, amiga incondicional, y un mejor ser humano.

Con ver la cara del general de brigada, y su jefe inmediato, Rafael Oscar Bencosme Candelier, era suficiente para saber el dolor y la pena que afectaba a todos sus amigos y allegados, a sus compañeros de armas y hasta a quienes no la conocían.

Y estos hechos, y lamento tener que decirlo, también son cíclicos, por ello debemos decir un basta ya y un ¿hasta cuándo?.

Sí, ¿hasta cuándo tendremos que soportar tanta maldad?, por qué hay que delinquir y por qué hay que afectar a terceros que nada tienen que ver con nuestras penurias y necesidades.

La sociedad debe unirse a las autoridades y comenzar a concienciar a la población, eduquemos a nuestros hijos apegados a las leyes y las buenas costumbres, no dejemos que el paternalismo nos impida corregirlos, en la medida que tengamos buenos hijos vamos a tener una mejor comunidad, una mejor provincia, un mejor país.

Basta ya de tanta indiferencia, la patria es de todos por lo que debemos esforzarnos porque sea mejor.

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