30 Agosto 2009 - 8:46 am¿Es necesario reformar el Código del Menor?
Recientemente ha iniciado un movimiento de personas influyentes que está abogando por una reforma del Código del Menor, en la que se pide básicamente endurecer las penas para los niños, niñas y adolescentes que infringen la ley, bajo el alegato de que “los niños de ahora no son como los del pasado”.
Creo que el análisis no debe ser tan simple como abogar por penas más duras, creo que hay que ir al fondo del asunto y que se debe escuchar a las organizaciones nacionales e internacionales que trabajan con los niños, niñas y adolescentes, quienes piensan que la solución debe ser otra.
Soy de los que cree que detrás de un menor que infringe la ley hay uno y a veces más adultos, quienes les enseñan el modus operandi, y todas las intríngulis que tienen que ver con la maldad. Creo que hacia donde deben enfocarse los cañones y los dedos acusadores es hacia ellos.
También creo que las autoridades tienen parte de responsabilidad, en vez de enviarlos a una prisión en la que hacen una master para ser peores cuando salgan, se debe crear verdaderos reformatorios donde a los jóvenes y niños que delinquen se les trate con especialistas de la conducta y se les forme en oficios técnicos que les sirvan para el futuro una vez concluyan sus penas.
Si bien es cierto que los padres no son totalmente responsables de la conducta que decidan adoptar sus hijos, no es menos cierto que tienen mucho que ver con la formación de estos.
Muchos niños, niñas y adolescentes de los que delinquen o son maltratados en su hogares, o bien tienen la responsabilidad de salir a las calles a ganarse su propio sustento y en muchos casos el de sus familias.
Revisemos pues nuestra posición de pedir endurecer las penas contra los menores de edad que delinquen y exijamos legislar por leyes más fuertes contra aquellos que de una manera u otra son responsables de que esto suceda.
Como padres no debemos ocultar y apoyar las cosas malas que hacen nuestros hijos, sino todo lo contrario, debemos denunciarlos y buscar ayuda con la finalidad de que enderecen su futuro y sean gente de bien. A veces la pobreza es una agravante pero se puede vencer.
Cientos, sino miles de profesionales exitosos de nuestro país y de otras latitudes han alcanzado sus metas, las que en algunos casos parecían inalcanzables, pero como las hormiguitas y de a poquito se puede lograr.
No obliguemos a nuestros hijos a trabajar, más bien debemos obligarlos a ir a las escuelas, a formarse, a pensar en su futuro. No nos dejemos llenar los ojos con las cosas materiales, les aseguro que hay cosas más importantes en la vida y se pueden alcanzar.
Entonces debemos decir NO a ese movimiento que busca endurecer las penas contra los menores y debemos decir SI a los esfuerzos conjuntos por tratar de tener un futuro mejor.
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