15 Abril 2009 - 10:02 amDigamos no al aborto

embarazada

 

Una vez más la República Dominicana se encuentra inmersa en un proceso de Reforma Constitucional, una reforma que ha sido consensuada durante al menos dos años con todas las fuerzas vivas de la nación y la que hemos de suponer que no es para salir del paso, como las últimas enmiendas hechas a la carta magna. Una reforma preparada por un grupo de notables ciudadanos y profesionales que honran al país con sus servicios.

Esta reforma quiere ser aprovechada por un grupo de legisladores para legalizar el aborto, propuesta con la que no estoy de acuerdo, creo que el aborto es un crimen y que solo Dios tiene el derecho de dar y quitar vidas.

Los defensores del aborto hablan del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y su vida, pero porque no tomar esa decisión antes de la concepción. Pienso que es ser maduro sopesar la idea de tener o no un hijo antes de consumar una relación y que una vez una mujer queda en cinta tiene el deber de tener a su hijo.

Juan Calvino, un reformador del siglo dieciséis, escribió: “Si nos parece más horrible que se mate a un hombre en su propia casa que en el campo… tendría que considerarse más atroz aún destruir a un feto en la matriz antes de nacer”.

Los científicos han comprobado que aproximadamente veintidós días después de que las dos células se han unido, comienza a latir un diminuto corazón; a los veintiséis días empieza a circular la sangre. En mi opinión, el hecho de legislar cuándo llega esa vida en desarrollo a tener “importancia” es una acción presuntuosa y sumamente arbitraria.

Los gobiernos han legalizado el aborto sin tener en cuenta a Dios ni a Sus mandamientos. Las Escrituras declaran repetidamente que los pueblos prosperarán sólo si obedecen los mandamientos de Dios. Y las personas prosperarán solamente si andan con fe y obediencia hacia Dios, que dijo: “Yo, el Señor… formé la tierra, hechura de mis propias manos; y todas las cosas que en [ella] hay son mías. “Y es mi propósito abastecer… “Pero es preciso que se haga a mi propia manera… “Porque la tierra está llena, y hay suficiente y de sobra…” (D. y C. 104:14–17.).

Otros hablan de su preocupación por la salud de la madre y esa sí que es una preocupación valedera, pero resulta que sólo las minorías de los abortos tienen que ver con una posible complicación del embarazo, en su mayoría las interrupciones de los embarazos tienen que ver con que no fueron planificados, eran menores de edad o creen que no era el momento oportuno para el nacimiento de un hijo.

Insisto, el aborto es un crimen y no puede ser justificado bajo ninguna circunstancia.

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